miércoles, 1 de diciembre de 2010

my way

mi camino............Cierto día, un becerro tuvo que atravesar un
bosque virgen para volver a su pradera. Como
era un animal irracional abrió un sendero tortuoso,
lleno de curvas, subiendo y bajando
colinas.
Al día siguiente, un perro que pasaba por allí
usó ese mismo sendero para atravesar el bosque.
Después fue el turno de un carnero, jefe de un
rebaño, que viendo el espacio ya abierto hizo a
su rebaño seguir por allí.
Más tarde, las personas comenzaron a usar
ese mismo sendero: entraban y salían, giraban a
la derecha y a la izquierda, descendían, se
desviaban de los obstáculos, quejándose y
maldiciendo, con toda razón. Pero no hacían
nada para crear una nueva vía.
Después de tanto uso, el sendero acabó
convertido en una amplia carretera donde
los pobres animales se cansaban bajo pesadas
cargas, obligados a recorrer en tres horas una
distancia que podría realizarse en treinta minutos
si no hubieran seguido la vía abierta por
el becerro.
Pasaron muchos años y el camino se convirtió
en la calle principal de un poblado y,
finalmente, en la avenida principal de una
ciudad. Todos se quejaban del tránsito, porque
el trayecto intrincado era el peor de todos.
Mientras tanto, el viejo y sabio bosque se
reía al ver que las personas tienen esa ciega
tendencia rutinaria a seguir la vía que ya está
abierta, sin preguntarse si habría acaso una
mejor opción o camino. Tal vez hubiesen descubierto
otros paisajes más bellos.
De seguro has escuchado la frase “eso
siempre se ha hecho así, ¿para qué voy a
cambiarlo?”
¿Con cuanta frecuencia nos preguntamos si
“éste será el mejor modo de hacer esto”?
¿Los planificadores realmente son
innovadores, o siempre siguen los mismos
caminos?

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